LA FIESTA DE LA VIRGEN DEL AMPARO DE ARIZA

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1983 las majorettes y los tambores de Ariza subiendo a la Ermita por el puente romano sobre el Jalón


Hoy sábado se celebra la fiesta de la Virgen del Amparo, patrona de Ariza. Es una romería tradicional en la que se unen el fervor religioso y la fiesta popular, ya que uno de los actos más concurridos es la comida campestre. Hasta hace unos años, se celebraba una procesión hasta la Ermita situada en la carretera de Cabolafuente el día anterior a la fiesta, en la que se bajaba a la Virgen a la Iglesia, y el sábado se subía acompañada del grupo de Majorettes, Tambores y Cornetas de nuevo hasta su casa. Eran tiempos en los que la procesión congregaba centenares de personas, lejos del número que se reúne actualmente. Pero hará unos doce años, coincidiendo con una serie de días en los que la lluvia no dejaba celebrar la fiesta y se posponía una y otra vez, se decidió dejar permanentemente la talla en la Iglesia de Santa María debido al peligro de expolio que corría, al estar la ermita alejada de la población.

La Virgen es una talla de nogal policromada del s.XVII, concebida para estar en un retablo, por lo que la parte trasera tiene un tosco acabado, que se tapa con un manto. Según nos cuenta Consuelo Henar, que tiene recogida gran parte de la historia de la Virgen, la imagen fue vendida a mediados del s.XIX por el entonces párroco, según reza una coplilla:


El día de Pentecostés,

después de Misa Mayor,

el cura don Agapito

vendió a la Madre de Dios

por once cántaros de vino

para la consagración.


Este origen dio pie a que en otros pueblos se le conozca como “la Virgen borracha”, aunque en todo caso lo sería el cura, obviamente. La Virgen permaneció en la familia del comprador, hasta que en 1892, el entonces dueño de la talla Antonio Carrasco Menés, apodado “el Tilde”, la ofrece al pueblo a cambio de que se le construya una Ermita, cosa que se hizo en un terreno donado por D. Francisco Grande Gil. Al principio, la fiesta era el segundo día de la Pascua de Pentecostés (lunes), aunque más tarde se trasladaría al sábado.

Hablamos con Tere López, que pertenece a la Junta de la Cofradía, fundada en 1894. “Este es el segundo año que no puede celebrarse la fiesta debido a la pandemia, aunque sí se hará la Misa el sábado, que es el día de la Virgen. En Ariza se le tiene mucha devoción, sobre todo las personas mayores.” Normalmente, la fiesta comenzaría el viernes, se harían juegos tradicionales para los niños en la plaza del Hortal, después una procesión por el pueblo, seguida de una Misa. Tras ésta, se reparte chorizo asado y vino en la plaza, y hay un baile animado por un trío.

El sábado, se realiza una procesión acompañados de la Banda de Música hasta la Ermita, se celebra la Misa baturra y la subasta de rollos. Después la gente se va con sus peñas o familias al Ardal a comer, aunque la cofradía se queda en la Ermita acompañando a la Virgen. Por la tarde, en la explanada de la Ermita hay baile y reparto de bebida por la cofradía. Existe un proyecto en colaboración con el Ayuntamiento, de acondicionar el terreno de enfrente para quien no quiera trasladarse hasta el Ardal.


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Los gastos de la fiesta se sufragan a través de la tradicional rifa del cordero, que ya se menciona en 1902, aunque entonces era una cordera. También se sale a pedir por las casas y algún año se ha vendido lotería de Navidad. Tere se lamenta “Hay gente que no te quiere dar nada y te dice -que la Virgen no come-, pero luego bien que se pone en la cola a coger el chorizo y el vino. Hay que entender que todos los actos son gratuitos, pero la cofradía tiene que pagar las flores, los tríos, el chorizo, el vino, la cerveza del sábado... La mayor parte de la gente colabora en que la fiesta siga adelante”, comenta, “hace unos años entró en la Cofradía mucha gente joven y son los que tendrán que seguir con la tradición. El Ayuntamiento también colabora en lo que se le pide”. Cita como ejemplo, que en 2013 se colocaron unos mástiles junto a la Ermita para poner un toldo durante la Misa. La cofradía pagó el material y el Ayuntamiento puso la mano de obra. Y así se hizo también cuando se arregló la explanada y se pusieron los bancos.

La fiesta de la Ermita es una de las más esperadas por todos los arizanos y arizanas. Echaremos de menos las reuniones con nuestra familia y amigos, pero esperemos que el año que viene podamos celebrarla con todas las ganas que estamos acumulando durante esta pandemia.


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Fran
POR
Fran Álvarez,
 25 oct

Como devorados por un monstruo consumista, el "usar y tirar" nos ha ido comiendo terreno y el planeta ahora nos pide una tregua. Está gritando la Tierra por un retorno del hombre a la vida rural y desde aquí, con los brazos abiertos, pedimos que se pongan los mimbres para que ese retorno sea efectivo, ordenado, sostenible y duradero. Y mientras pedimos, hacemos. (leer más)

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