EL ENÓFILO DEL ALTO JALÓN

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¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

Esta es la primera vez que voy a dirigirme a vosotros, espero que la primera de muchas. En estas líneas hablaremos de vino, pero no solo de botellas, también de lugares, de personas, de climas, de suelos. Trataré de acercaros historias, historias que cuentan el contenido de esas botellas. Así pues, hablaremos de vinos honestos que reflejan el lugar donde vienen, de vinos hechos en la viña.

El Alto Jalón transcurre por dos tierras hermanas, Aragón y Castilla, provincias de Calatayud y Soria. De ahí que los dos primeros vinos que protagonizarán los dos primeros artículos sean procedentes de ambas zonas. Posteriormente, me permitireis la licencia de hablaros de otros lugares, otros países.

Albada: Composición poética o musical que expresa sentimientos relacionados con la llegada del día. En algunas zonas de España las albadas se cantan en las vísperas de las fiestas patronales.

No es mala forma de llamar a un vino, en este caso, mejor dicho, una gama de vinos. Hablamos pues de la Bodega Virgen de la Sierra, de Villarroya de la Sierra, Calatayud.

Villarroya es una localidad de gran tradición vinícola, como otras tantas de nuestra geografía, sólo que en este caso, han podido o sabido mantener su patrimonio. ¿Recuerdan lo de la España Vaciada?, quizás por aquí nos suena. ¿Qué hubiera pasado si alguien nos hubiera ayudado a mantener lo que tuvimos? Incluso ya no ayudar, si no, no favorecer perderlo.

Ese patrimonio tiene forma de viña, viña antigua, viña que plantó tu abuelo, o el padre de tu abuelo. Y si, de ahí salen uvas especiales que devienen en vinos especiales.

La gama Albada es una gama de vinos donde se prioriza la calidad a la cantidad, donde se busca elaborar vino de viñas seleccionadas, donde existen unas directrices para preservar la pureza del fruto que recogen, en este caso del primer sabio que aparece en estos artículos, Manuel Castro, director técnico del proyecto. Desde la bodega se ha intentando realizar una clasificación de esta gama de vinos en función de la calidad. Clasificación que está imponiéndose en muchos lugares, donde se destaca o valora la procedencia de las uvas. Dos cosas; si, esto emula en cierta manera al sistema de “crus” franceses donde los “grand crus” serán vinos procedentes de las mejores viñas. Y si, que un vino sea joven, crianza o reserva, no implica que sea de mayor calidad, solamente indica el tiempo de contacto en madera que ha estado el vino.

Virgen de la Sierra realiza esta distinción entre vinos de pueblo (de Villarroya), vinos de paraje (viñedos singulares que se seleccionan para obtener el resultado final) y vinos de Finca (procedentes de una única finca singular, cuyo resultado final refleja fielmente las características de ese terreno). Que les suene, el terroir. Porque esto sucede realmente, el vino refleja el lugar de donde viene si la uva es de calidad y el elaborador sabe interpretarla.

Albada Finca Gemelo es el vino procedente de esa finca, plantada en 1976 (en esto merece detenerse un momento y pensar), mayoritariamente garnacha, aunque con otras uvas en menor proporción garnacha blanca, macabeo, monastrell, provechón y vidadillo. Esto era práctica habitual antiguamente, ya que dentro de las fincas, aunque hubiera una uva mayoritaria, siempre había cepas de otras variedad. La parcela está a 900 metros de altura y tiene una pendiente del 20%, imaginen que amena la vendimia. Suelo arcilloso calizo y orientación norte. Todo esto, altura, suelo, orientación e inclinación hacen especial a esta finca, y serán los principales responsables de la calidad, además de la edad del viñedo.

Vendimia a primeros de noviembre (sin duda será una zona de maduración tardía), enfriado de las uvas con hielo seco para mantener la temperatura y prevenir problemas posteriores y selección una a una de las bayas para retirar las que no estén en perfectas condiciones. La uva se despalilla (retirar todo el raspón o parte vegetal del racimo) y se vierte en barricas abiertas de 500 litros donde fermentará con sus levaduras autóctonas y posteriormente realizará “la maloláctica” (proceso de conversión del ácido málico en láctico, mejorando así el resultado tanto en aromas como sobre todo en gusto o boca). El vino reposará 10 meses en contacto con esas levaduras de la fermentación (lo que influye positivamente en el vino), sin ya contacto con la madera.

Finca Gemelo sabe a garnacha en licor, a tierra mojada, a piedra, a hierbas aromáticas y flores secas. En boca es potente pero fresco. Una maravilla.


Albada finca gemelo botella


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ARTÍCULO DEL DÍA

Emilio Casado
POR
Emilio Casado,
 27 oct

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