LA BOLA DEL RETO TERRITORIAL

|

IMG20210523111417


Santa Quiteria nos ha traído un año más lluvias y será que se me ha calado el ánimo o que el gris del día me está afectando. Hoy me vais a perdonar el cambio de tono, pero tengo que alzar la voz sobre la ausencia de foro en las protestas por el tren en Arcos de Jalón. Vecinos de toda la comarca han salido a sus estaciones y apeaderos a defender, sin un pero, que el tren pare en sus pueblos. En Arcos solo éramos dos, cinco si contamos los tres que estaban esperando a cogerlo para volverse a Madrid. Mi padre ya me lo advirtió, "si ni siquiera participó la gente en la recogida de firmas cuando aquí se cerró la estación. Ahora que no afecta aquí directamente que quite la financiación de trayectos el Gobierno de Aragón...", me decía ante mi voluntad, que permanece aún incrédula de que este tipo de peticiones no remuevan conciencia. A riesgo de que algún alcalde adivine el pie del que uno cojea, citaré al poeta alemán Bertolt Brecht y diré "cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar". Señores, solidaridad y miras altas. Si no nos sumamos a cada demanda, al final nos lo van a quitar todo. Tenemos que estar unidos por cada causa que afecte a mermar las posibilidades de nuestro desarrollo. El mundo rural nos está exigiendo arrimar el hombro...

No queremos vivir en la ciudad, por eso estamos aquí, y nos empujan a ello con cada decisión que se toma desde algún despacho de la capital. La bola del Reto Territorial es solo eso, un engañabobos que mencionan cada vez que algún político viene a nuestros pueblos o cuando toca pedir a Europa los Fondos Next Generation. Si hubiera voluntad política, pero de verdad, se legislaría por ello. Se promovería por mandato legal el teletrabajo, mejorando nuestra conectividad y ofreciendo, desde ya, ventajas a los funcionarios de los Ministerios para que se vinieran a la España Despoblada a trabajar. No se eliminaría transporte, sino que se pondría más. Se instaurarían ventajas a nivel fiscal a las empresas que trabajen la deslocalización de sus centros y a aquellos que se instalen en nuestros polígonos industriales. Ventajas fiscales que discriminasen positivamente nuestros negocios ante la situación de desigualdad con la que emprendemos en nuestro entorno. Pero la realidad es que la fiscalidad es mucho más ventajosa en la ciudad, además de contar con la mano de obra más cercana, mejor conectividad a Internet, mejor transporte y más mercado. ¿Dónde va a invertir la iniciativa privada? Es de cajón.

Sin embargo, lejos de arreglarlo, se apuesta por despoblar nuestros pueblos en favor de las capitales de provincia. Estas luego van detrás, viendo como su potencial se marcha a vivir a capitales más grandes. Al final, todos viviendo en cuatro ciudades, como si lo estuviera viendo. La despoblación se ha de atajar desde los pueblos. Aquí es donde hay que instalar un Centro de Datos de la Seguridad Social, cursos de Formación Profesional o un Campus de alguna Universidad. Pero se empeñan en promover macro granjas, molinos de viento o minas a cielo abierto que vienen a acabar con nuestro entorno natural y con el modo de vida rural, únicos recursos que tenemos para intentar generar el trabajo que necesitemos. Legislar en favor del la España Despoblada tiene muchos enemigos poderosos que ven en ello el final de sus beneficios jugosos y, además, cada vez nuestros votos son menos. La sociedad se vería beneficiada por una población más repartida, pero es más rentable empujarnos a que vivamos hacinados como hormigas. La persona que crea que no tenemos motivos para levantarnos y protestar en cada estación, que siga dormida. Al resto, os espero en la próxima para dejarnos la garganta defendiendo nuestro modo de vida. No queremos que nos echen del pueblo, pero si nos quitan todos los servicios no nos quedará más salida. 


Feliz semana altojaloneros.



Comentarios

EDITORIAL SEMANAL

Fran
POR
Fran Álvarez,
 10 oct

No nos dejemos engañar por discursos paternalistas que saben, desde su sillón en la ciudad, lo que queremos. Que nadie nos haga apartar el foco de que todavía no tenemos buena conexión a Internet, de que los transportes que nos unen son un desastre, de que los servicios que nos ofrecen cada día están peor y se agrandan las desigualdades con los entornos urbanos (leer más)

Comenta