¿PADECES GULA EMOCIONAL?

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En un momento u otro de nuestra vida, todos hemos sentido el dolor producido por el vacío emocional que se crea cuando nos falta la ternura, el afecto o el amor. Es entonces, cuando llega la tristeza, la soledad y baja nuestra autoestima. Y también cuando se despierta la Gula emocional.

La alteración de esta emoción secundaria se produce por el miedo al dolor interno, cuando empezamos a huir del mismo en lugar de afrontarlo. Entonces nos convertimos en un pozo sin fondo: nunca tendremos suficiente si buscamos llenar ese vacío en el exterior, ya que no siempre habrá personas a nuestro alrededor que nos puedan dar todo el afecto que necesitamos.

Cuando esto ocurre, ansiamos la novedad y la adornamos con fantasías, pudiendo llegar a vivir “separados” de la realidad. Es también habitual que busquemos nuevas ideas, mostrando una gran fortaleza e ilusión al inicio, pero al poco tiempo nos desmotivamos, nos aburrimos y nos cuesta llevarlas a cabo, hasta que las abandonamos... De esta forma vivimos “descentrados” y dispersos mostrando interés en multitud de temas, como desorientados.  


¿Hacemos un auto-chequeo?

  • ¿Necesitas vivir nuevas experiencias a diario?
  • ¿Tiendes a ver sólo la parte más positiva de las cosas?
  • ¿Tiendes a idealizar todo y a todos?
  • ¿Cuánta energía gastas cada día en ser el “Happy”?
  • ¿Te sientes disperso y maestro de nada?
  • ¿Te sientes idealista, como un adolescente?
  • ¿Te sorprendes siempre planificando?
  • ¿Por evitar el dolor, te esclavizas de tus caprichos?
  • ¿Crees que, en ocasiones, no vives en la realidad?


Cuando la respuesta es “Si” a la mayoría de estas preguntas, presta mucha atención porque seguramente se ha desequilibrado tu Gula emocional.


La buena noticia es que tenemos dos grandes herramientas para gestionarla y romper estas dependencias:

1. Ser más afectivos con nosotros mismos: aprender a cuidarnos y a querernos, así aumentará nuestra autoestima.

2. Aceptar la parte dolorosa de la vida e integrarla en nuestro día a día como un mal necesario para aprender, crecer y evolucionar.


De esta forma, seremos capaces de ser más objetivos con cualquier aspecto de nuestra vida.

Y lo más importante: estaremos preparados para aprender de los errores, asumir responsabilidades y a comprometernos con nosotros mismos y con los demás.


¿Acaso no vale la pena trabajar en esta emoción?



Montse Martínez. Formadora y Máster en Psicoterapia e Inteligencia Emocional.

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