QUE NO NOS QUITEN LA SONRISA

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Comenzamos una nueva semana con el verano instalado en el Alto Jalón y la vuelta a la normalidad se nos antoja una prioridad tras un año y medio que nos gustaría borrar de nuestras vidas. La pandemia ha marcado la actualidad y el día a día durante tanto tiempo que casi se nos olvida como era vivir el día a día sin un virus amenazando a la vuelta de la esquina. Un verano más, como el año pasado, la flexibilización de medidas nos devuelve algo de esperanza y, desde el sábado, recuperamos las sonrisas al poder quitarnos las mascarillas por lo menos en los exteriores siempre que haya distancia. Pero ojo, no vayamos ahora a fastidiarla. Un nuevo positivo en la comarca nos avisa de que no podemos bajar la guardia. Un alto porcentaje de población vacunada no debe llevarnos a pasar, de la calma, a una relajación exagerada. El coronavirus todavía nos amenaza y las vacunas, cuyo ritmo ahora para, no lograrán frenarlo si las medidas de precaución las dejamos colgadas el cuello o el codo a pesar de que no haya distancias. Parece que el final está cerca, pero aún no hemos conseguido nada. Debemos avanzar y seguir con la vida. La mejor receta para hacerlo es mantenernos sanos y no llevarnos ningún contagio a casa.

Con el calor del verano y el final de los colegios, los padres y madres del Alto Jalón, en el trabajo inmersos, ven en la conciliación un problema inmenso. Administraciones y asociaciones organizan actividades y campamentos para los niños y niñas, que ayuden a sus progenitores a tenerlos cuidados mientras ellos siguen produciendo. En esta vida, nadie sabe por qué lo hemos organizado de tal manera que no podamos atenderlos y tengamos que buscarnos la forma de poder ganar un dinero que costee el trabajo de otras personas que cuidan de ellos. ¿En qué momento hemos pensado que esto es lo correcto? Nos pasamos la vida trabajando para que los abuelos acaben cuidando a los nietos o para que, en sus vacaciones, las niñas y niños pasen casi más horas con actividades y monitores de las que pasaban en el colegio. Al final, se va un sueldo en pagar la atención de los más pequeños y trabajamos para que otros tengan cuidado de los nuestros. Pensemos...

Pensamos en la despoblación como ese fenómeno al que nadie pone freno pero del que todos hablan al calor de los Fondos Europeos. Están de moda términos como la España Vaciada o el Reto Territorial, pero no se oye nada sobre proyectos y medidas concretas que puedan remediar lo que todos queremos. Al final, todo se reduce a rentabilidad. Como parece que viene dinero de Europa, ahora tenemos que hablar de esto con palabras vacías y discursos políticos desde asientos en la capital. Si quisieran hacer algo, empezarían por explicar lo importante de revertir este proceso. Nos vamos a cargar el planeta entero si no conseguimos cambiar el modelo. Debemos empezar a pensar en verde o no habrá nada por lo que pelear en los años venideros. Tenemos que potenciar consumo de kilómetro cero. No se puede tolerar que sea más barato comprar una camiseta de Taiwan o un tomate de Marruecos, que algo producido a dos pasos de nuestro pueblo. Siempre miramos la rentabilidad del lado del dinero, pero ¿quién nos paga la contaminación del transporte de las mercancías hasta nuestros puertos? 

Sin mucho pensar, rápido podemos adivinar por qué nos quieren concentrar en la ciudad y que abandonemos la vida rural. De nuevo, la rentabilidad. Es mucho más barato para ellos hacernos comprar a todos en la capital, donde llegan los productos del mundo entero, que tener que distribuirlos a cada uno de nuestros pueblos. Aunque eso suponga contaminar tanto que en 20 años no podamos respirar, llenamos los bolsillos de los que están matando el planeta con nuestro dinero. Tenemos que empezar a pedir ya que no nos traigan lo que podemos producir aquí del extranjero y, mucho menos, que encima cueste menos dinero. La globalización y la despoblación van de la mano en esto. A cambio de camisetas a cinco euros del Primark y corderos traídos desde Irlanda, por ejemplo, nos vamos a cargar el planeta entero. ¿Lo vemos o es más fácil seguir estando ciegos? Ahora que no llevamos mascarilla, sonriamos a la salud de la Tierra y estaremos luchando por la posibilidad de repoblar nuestros pueblos.


Feliz semana altojaloneras y altojaloneros



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Emilio Casado,
  7 dic

Valentín Millán, vecino de Pozuel y padre de 6 hijos, se enfrentaba al problema del reclutamiento de sus vástagos. (leer más)

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