ETERNOS DESCONTENTOS

|

Seguro que ya os habéis fijado, pero voy a hacer hincapié en ello. En nuestra sociedad hay un alto porcentaje de gente que parece necesitar estar mal, estar descontento y ser víctima de algo o de alguien, es como algo enfermizo, se necesita estar mal para poder sentirse bien.


Naturalmente no hablo de aquellos que de sobra tienen motivos no ya para el descontento sino para la desesperación. Hablo de los que simplemente tienen dificultades, estrecheces y frustraciones que son inherentes a la existencia.


Hoy hay un regodeo en el victimismo, cualquier pretexto es bueno para sentirse desdichado, maltratado, para protestar y culpar al cielo o a los humanos.


Cuando éramos creyentes maldecíamos a Dios de cuanto malo nos ocurría, una vez sin ese chivo expiatorio que nunca pagaba sus deudas, ni recibía castigo queda abierta la veda para buscar causas y causantes de nuestra pretendida infelicidad.


Yo acabo de renunciar a ello. He encontrado una solución para cada vez que me asalta la tentación de pensar así, o alguien intencionada o inocentemente me empuja a ello.


Me he comprado un rosario, no, no tiene connotaciones religiosas, valen de todo tipo; cristianos, hinduistas, árabes. Cuando me agobio o me agobian en mi día a día, en cuanto tengo oportunidad paso bolas y pienso con cada cuenta en las cosas que tengo y en las que tienen las personas que quiero. Muchas veces acabo con las bolas y no me hace falta rebuscar mucho para seguir teniendo razones por las que sentirme bien y evitar salpicar con mis miserias domesticas a los que me rodean, y sin duda conviven con las suyas.

Comentarios

ARTÍCULO DEL DÍA

Portada3 (1)
POR
Jorge Mariscal,
  6 dic

A estas alturas de Memorias de Embid de Ariza, nuestros lectores ya conocen las distintas ermitas que han existido en nuestro municipio, la de Santa Quiteria, la Virgen de las Angustias y el Santo Rosario, pero de la que nada hemos tratado pretendo hoy dar luz en la que posiblemente sea la más antigua y la más especial por los acontecimientos sufridos a lo largo de su historia. (leer más)

Comenta