LO DE LA SEMANA SANTA

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Fernando benamira


Antes de nada se informa de que lo que se va hablar en las próximas líneas no tiene absolutamente nada que ver con nada relacionado con el catolicismo o cualquier otra religión, simplemente se van a comentar unos hechos que acontecen en estos nuestros pueblos en estos días en los cuales se produce una “invasión” de amigos/as, vecinos/as y familiares que como un día se entere VOX de esto, se dejan de preocupar por la valla de Melilla y nos plantan un muro por aquí que ríete tu del Berlín de los 80.


Con la llegada de esta época estival se produce un jaleo de gente por nuestros pueblos que esto parece los alrededores del Bernabéu dos horas antes de un Madrid – Getafe. ¿Por las procesiones? No creo, ya que en pueblos como Benamira la única procesión que vas a ver es la de gente en bata camino de la plaza cuando llega la panadera que parece eso la versión rural de The Walking Dead. Esto es adaptable también al furgón de la fruta o el de los congelados, aunque según el año y el tiempo que toca lo mismo este último no tiene ni que enchufar las cámaras, pues hemos tenido alguna semana santa otros años que los calipos se ponían de tapa con la cerveza porque se hacían solos.


Lo que provoca aquí estos días es la llegada masiva de gente de varios lugares (en concreto de tres lugares sobre todo) que parece esto de repente Varsovia en el 39. Es mas, el miércoles el Google Maps te dice que “dónde vas alma cántaro” porque es más fácil que estés más cómodo y más relajado por la Castellana en chancletas que esperando el pan en la plaza de mi pueblo. Y es que la llegada masiva de nuestros convecinos madrileños, catalanes y aragoneses (aquí elige la que más te guste o todas a la vez, que no cobramos) hace que nuestros pueblos cojan una vida que de ser así todo el año esto iba ser peor que un instituto estadounidense. Si Napoleón Bonaparte llega a enterarse en su día de esto lo mismo no pone ni la excusa de ir a Portugal para liarnosla, con haber aprovechado una semana santa y aparecer en Madrid como turista aprovechando que allí no queda ni Almeida habría sido suficiente.


Eso si, no os penséis que los que estamos aquí todo el año les odiamos a los que vienen ni nada de eso, no no, a pesar de que lo primero que decimos es “¿Cuándo os vais?” y eso pueda dar lugar a confusión, no es más que por el mero hecho de estar informados. Además que aquí hacemos la adopción del personal bien y con gusto, no como la Obregón que le da por comprar no se que. Ana, amiga, no compres, adopta.


Eso si, si te da por darte una vuelta estos días por cualquiera de nuestros pequeños grandes pueblos y te “pica” la curiosidad de quien vive todo el año y quien viene para cuatro días te vamos hacer una pequeña guía sobre como diferenciarlos a ambos:


- Si empieza a arreglar todo el pueblo de “boquilla” y parece el más listo de todos aunque nadie le haya preguntado, viene para cuatro días.

- Si cuando viene la panadera compra sin conocimiento porque tiene miedo a que con tanta gente no vuelva a ver una barra de pan en una semana: vive todo el año

- Si te espía por la ventana cual “vieja’l visillo”: pues aquí puede ser de ambas.



En fin, que espero que disfrutéis estos días de estos nuestros pequeños grandes pueblos como se merece y sobre todo tened paciencia tanto unos como otros ya que, entre tu y yo, estos vienen a descansar estos días, lo que pasa que justo estos días es cuando menos de descansa en el pueblo, lo que pasa que en febrero no vienen por no se que del fresco o algún vecino raro de esos. Un saludo!

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Renfe
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POR
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 11 jun

Candela regresaba como cada viernes por la noche a su pueblo, Arcos de Jalón. Cada vez soportaba menos Madrid. Y eso que vivía en Ciempozuelos, pero pasaba demasiadas horas en la gran ciudad. (leer más)