LA MERENDILLA

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Cuando éramos pequeños, nuestros padres nos llevaban a todos juntos al campo, para comernos la merendilla. Solíamos ir por el camino de Somaén, el Castillo, las eras… Cada año, era en un sitio distinto. Cuando llegábamos, buscábamos dónde sentarnos, aunque, tampoco podíamos demorar tanto en comérnoslo, ya que, enseguida se hacía de noche y nos tenía que dar tiempo a jugar. Solíamos jugar a un pilla pilla por el campo, también saltábamos a la comba, jugábamos al escondite y ahí, es cuando aprovechabas para liarla, y justo en ese momento, aparecía tu madre y te pillaba con las manos en la masa soltándote la frase de: “¿Necesitas ayuda?” y lo primero que hacías era soltar la piedra o el palo que llevabas en la mano y te ibas a otro sitio para seguir liándola y que te dejaran en paz. Cuando ya empezaba a anochecer, íbamos al casino para seguir jugando, mientras nuestros padres se tomaban un café para entrar en calor. Nos lo pasábamos en grande, pero hay años que no hemos podido disfrutar de la merendilla como hemos querido, porque en alguna ocasión nos han puesto algún examen al día siguiente y hemos celebrado la merendilla el domingo.


   QUE SUENE LA CHARANGA
   LO QUE NOS SOBRA

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ARTÍCULO DEL DÍA

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POR
El Arriero,
 22 oct

Y no lo digo por el "jalogüín" que están preparando ya algunos pueblos de anglosajona tradición como Monreal y Monteagudo, sino más bien por el miedo que ha pasado más de uno. Y no lo digo por el susto en la redacción del periódico cuando ha sonado al otro lado del teléfono algún alcalde enfadado por publicar su sueldo (leer más)

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