¿QUÉ HACER CON EL ESTRÉS?

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La medicina define el estrés como la respuesta de nuestro organismo ante una sobrecarga o presión física, mental o emocional. Cuando esto ocurre, se producen cambios químicos que pueden afectar a nuestra salud: aumento de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, concentraciones de azúcar en la sangre, etc.

Pero, ¿cómo repercute en nuestro estado emocional? El estrés puede producir sensación de frustración, de negatividad, ansiedad, enfado, depresión…

Todos los días nos enfrentamos a situaciones de presión o sobrecarga, que debemos superar o adaptarnos;  por lo que es normal que se produzca un nivel moderado de estrés.

El problema surge cuando nos enfrentamos a factores traumáticos o cuando no disponemos de recursos suficientes para afrontar dichas situaciones. Es entonces cuando sentimos que las circunstancias nos superan y se generan niveles muy altos de estrés, que pueden ser muy perjudiciales.


 ¿Qué podemos hacer?

Tenemos muchas herramientas a nuestra disposición y conocidas por todos: deporte, yoga, meditación, descanso y sueño de calidad, dietas y hábitos saludables, etc.

Desde luego servirán para aliviar nuestro estrés, pero no para eliminarlo de raíz: Es como si nos doliese la cabeza y nos tomásemos un analgésico para poder trabajar. Pero si nos doliese muchos días seguidos, seguro que no lo normalizaríamos y acudíamos al médico, para conocer su origen y así poder tratarlo.

Con el estrés ocurre lo mismo, podemos aliviarlo pero no debemos normalizarlo en nuestras vidas cuando no ocurre de manera puntual o temporal. Es imprescindible identificar las fuentes o el origen de nuestro estrés.


En primer lugar es importante descartar un origen físico, de eso se encargará nuestro doctor.

- En segundo lugar hay que poner en marcha estas 5 reglas de oro para gestionar tu estrés:


1. Haz frente las situaciones difíciles lo antes posible. No las evites o pospongas porque generan mucha angustia y estrés.

2. Entrénate en la solución de problemas: identifica lo que no depende de ti y acéptalo cuanto antes (aquello en lo que no tienes ninguna capacidad de influencia), céntrate en las soluciones que tu puedas aportar, toma decisiones y pasa a la acción. Te sentirás aliviado.

3. Gestiona bien tu tiempo. Organízate y elimina lo que consideres “ladrones de tiempo” en tu vida. Decide que es lo más importante y ¡prioriza!

4. Descansa tu cuerpo y tu mente. Un descanso de calidad, el ocio, potenciar el control mental, los hábitos saludables y las relaciones personales son necesarios para desconectar y reactivarte.

5. Recurre a ayuda profesional, si es necesario. Si consideras que hay algo que se te escapa y no consigues gestionar el estrés tu solo, es importante que acudas a un profesional. Tu médico de cabecera podrá orientarte al respecto.


¡Invierte tiempo en gestionar tu estrés! El bienestar físico, mental y emocional serán tu recompensa.


También descubrirás que existe un estrés “bueno”, del que hablaremos la semana que viene…




Montse Martínez. Formadora y Máster en Psicoterapia e Inteligencia Emocional.

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Montse Martínez
POR
Montserrat Martínez,
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