LAS BECAS ARRAIGO PROMUEVEN EL RETORNO DEL TALENTO AL ALTO JALÓN

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Andrea Alejandre nació en Moros hace 25 años. Tras cursar bachillerato en el I.E.S. Zaurín de Ateca, se trasladó a Zaragoza para graduarse en Historia por la Universidad de Zaragoza. Con posterioridad, cursó el Master de Profesorado en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato para dedicarse a su vocación, enseñar. Una beca Arraigo, impulsada por la Cátedra DPZ sobre Despoblación y Creatividad, ha permitido que esta "muy morisca", como ella se define, vuelva a su pueblo y trabaje durante unos meses en el que fuera su instituto.

La "Erasmus rural" ha permitido que Andrea desarrolle el proyecto "Geoentornos: Tierra de Castillos", en el que está estudiando con los alumnos del Zaurín la zona fronteriza de la Raya y los vestigios históricos de los enfrentamientos entre Castilla y Aragón.  "Hemos hecho una primera fase de documentación y ahora vamos a trabajar mapas y hacer alguna excursión", nos cuenta ilusionada con su próxima visita, "si todo va bien el 4 de noviembre" a los castillos de Monteagudo de las Vicarías y de Monreal de Ariza.

Estas becas están destinadas a alumnos de origen rural que, para estudiar a en la Universidad debieron trasladarse, dejando sus municipios. El objetivo del programa es poner en contacto a alumnos que recientemente han finalizado sus estudios universitarios, con entidades públicas o empresas de la zona rural a la que pertenecen para que puedan regresar a su entorno a realizar las prácticas. En el caso de Andrea, el I.E.S. Zaurín no podrá retenerla, pero las entidades privadas sí pueden terminar contratando a la persona becada y fijar así población arraigada en el entorno rural. "Cuando se acabe la beca me pondré a estudiar las oposiciones para poder trabajar lo más cerca posible de Moros", señala Andrea, que confiesa que "siempre tuve la idea de volver" a pesar de que "tengo el recuerdo de mi abuelo diciéndome que estudiase para salir, y eso te cala".

Aunque la idea de regresar siempre ha estado clara para Andrea, la morisca señala que "en general, mis amigos no tienen en la cabeza volver". Justificando esto, nos dice que "hay profesiones como el periodismo que son difíciles de encontrar en la zona", pero nos mira y dice "bueno, estáis vosotros". Andrea entonces nos destaca que "en las becas Arraigo buscan gente que tenga un vínculo con el municipio para que puedan volver y quedarse" y señala que "también sirve para que la gente que vuelve a su zona unos meses se dé cuenta de que aquí se puede desarrollar su profesión y vivir bien". Así, el caso de Andrea no es el único en el Alto Jalón y nos cuenta que "una amiga mía del instituto que es de Cetina, estudió turismo y estuvo en Jaraba con las rutas guiadas".

Los programas Desafío y Arraigo son una de las líneas de trabajo que ha impulsado desde su creación la Cátedra DPZ sobre Despoblación y Creatividad, la primera cátedra de este tipo que se constituyó en España. Se financian mediante una aportación económica de la Diputación de Zaragoza y se gestionan a través de Universa, el Servicio de Orientación y Empleo de la Universidad de Zaragoza. Este modelo ha sido exportado a universidades de todo el país. El objetivo es que los jóvenes se instalen en los municipios de acogida entre tres y cinco meses.


Andra termina ya su beca, tras la que "me iré a estudiar en Zaragoza con la esperanza de poder volver", pero se abre la oportunidad para otros muchos que se fueron a estudiar y ahora pueden aprovechar sus conocimientos para crecer y desarrollar su profesión en sus pueblos de origen.

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Emilio Casado,
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