CUANDO SE PIERDE LA CONFIANZA, APARECE EL HARTAZGO

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Tener confianza en algo o en alguien, genera vínculos que acaban siendo la base de las relaciones. Supone tener la firme convicción de que las cosas sucederán como nos han prometido o como cabría esperar dentro de unos comportamientos “lógicos” y con “sentido”.


Cuando esto no sucede, se acaba rompiendo la confianza sea cual sea el tipo de relación: de pareja, entre amigos, socios, entre una empresa y sus empleados, entre las instituciones y su población, etc.


Y una vez roto ese vínculo de confianza, nuestro cerebro identifica como una amenaza aquella persona, organización o institución que nos ha defraudado.


¿Qué ocurre entonces? Como ante una amenaza se activa la ira o el miedo, si dicha confianza no se recupera, el nivel de ira o de miedo va en aumento y apareciendo el hartazgo…


Ahora podemos comprender mejor porqué, a lo largo de esta pandemia, hemos oído alertar tanto a los psicólogos y a los psiquiatras de las consecuencias de la “desconfianza social” y del “hartazgo social”.


¿Te sientes identificado?


Si es así, presta mucha atención porque si lo normalizamos y no hacemos nada para remediarlo, a la larga puede repercutir en tu salud emocional, pero también en tu salud física.


La neurociencia nos lleva advirtiendo hace muchos años de las consecuencias negativas que estas alteraciones emocionales pueden tener para nuestro organismo. Aunque no se les ha prestado mucha atención hasta ahora…


Si nos centramos en el Miedo, cuando nos inmoviliza y nos sentimos atrapados, frustrados e impotentes, nuestro cerebro genera cortisol (conocido también como la” hormona del estrés”). De hecho, si esta sensación de miedo o de preocupación constante se prolonga, los niveles de cortisol pueden subir hasta un 50% por encima de lo recomendable.


Según la psiquiatra Marian Rojas (Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas): "Una persona bajo estrés continuo sufre principalmente dos problemas: por una parte, el crecimiento y la regeneración sana del cuerpo se detienen y, por otra, el sistema inmunológico se ve inhibido". ¡Todo lo contrario que necesitamos en estos momentos!


¿Qué podemos hacer para gestionar mejor el Miedo? Te recomiendo leer los artículos “¿Quién dijo miedo?” y “¿Por qué nos volvemos imprudentes?”


Y si nos centramos en la Ira, aumenta la frecuencia cardiaca, la tensión muscular y la tensión arterial. Además de elevar los niveles de testosterona (hormona vinculada a la agresividad). No olvidemos que la ira obliga a nuestro organismo a realizar un esfuerzo muy alto, por eso si se mantiene en el tiempo, es una de las emociones más perjudiciales y corrosiva. Y nos conducirá irremediablemente al estrés y la ansiedad. Modificando nuestro estado de ánimo y nuestras relaciones.


¿Qué podemos hacer para gestionar mejor la Ira? Te recomiendo leer el artículo “Cómo gestionar la Ira”.


¿Estás harto? No lo normalices y trabaja en gestionar mejor tus emociones. Tu salud te lo agradecerá y tus seres queridos también..



Montse Martínez. Formadora y Máster en Psicoterapia e Inteligencia Emocional.

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POR
Ana Rodríguez,
 23 nov

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