A MI AMIGA, SOLEDAD

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María ha recibido una invitación para participar en un coloquio en el que se van a tratar varios temas. A ella le ha tocado hablar acerca de la soledad. Sabe mucho sobre ella y de cómo llenar sus días o convertirlos en lo más llevaderos posibles. Y también sabe de personas que viven la soledad en compañía. Triste soledad…


Cuando María tenía llena su vida de compañía, no imaginaba cómo habría de aprender a admitir como compañera a la soledad. Terminó considerándola amiga, terminó haciéndose selectiva en las compañías y llegó a molestarle toda presencia que no fuera la de su amiga Soledad. O aquella compañía que de verdad quiere, que de verdad le resulta amena y con la que el tiempo se hace corto.


Y María le hizo un poema a su amiga:


“Hoy quiero darte las gracias, amiga,

por las horas que contigo paso.

Insististe en ser mi compañera,

me aconsejaste que no parara,

que cosiera, pintara o leyera.

Tú y yo solas en el mismo cuarto.

Aunque no te aceptara al principio,

noche a noche pasamos el rato,

y me obligas, ingenua de mí,

escribiendo, a hacer algún garabato.

Hago incluso ingenuos proyectos,

que yo sé no se cumplirán.

Pero sola, contigo en la noche,

altas horas a las dos nos darán.

Y aunque raro a veces te parezca,

pero sé que todo esto es verdad,

quiero darte hoy, amiga, las gracias

por tu compañía, amiga Soledad.”

Comentarios

ARTÍCULO DEL DÍA

Fernando benamira
POR
Fernandito Nano,
  9 ago

Pues sí, aquí estamos, con un día o dos de retraso escribiendo esto y diréis: serás desgraciado no tenerla a tiempo, ¡zángano! Pues lleváis razón, a parte de un zángano, es que esta semana hemos tenido las fiestas de verano del pueblo, que las llamamos así porque ponerle “acabar como un piojo party” se nos hacía muy largo. (leer más)

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