LOS PADRES DE “EL ALTO JALÓN”

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Un año, día tras día al pie de los cañones informativos. A veces, con chaleco antibalas y otras, a pechos descubiertos. Unos días coloridos, algunas tardes grises y, sobre todo, muchas horas de trabajo. Un año en el que Fran, “el del Alto Jalón”, nos ha regalado su esfuerzo y talento a partes iguales. Nos ha dado a conocer rincones, gentes y paisanajes de toda la zona de influencia del diario digital. A su ventana nos hemos asomado con la confianza de ver con mejores ojos todos los ámbitos de este territorio. Hemos escuchado voces diversas, algunas reconocidas y otras nuevas,  gratamente sorprendentes, que aportan un viento fresco y saludable a este entorno que redescubrimos y valoramos, tanto los que tuvimos que partir, como los que habitan el Alto Jalón. Todos seguimos viviendo por allí, de alguna manera, gracias a la gran y luminosa ventana de El Alto Jalón, un proyecto sociocultural que Fran gestó con enorme ilusión y ahora cumple un año, pleno de vida y con todas las garantías de seguir creciendo saludablemente.

Fran sigue trabajando para dar a conocer El Alto Jalón; ahora somos nosotros quienes vamos a  conocerle un poco más. ¡Y quiénes mejor que MariaJosé y Andrés, que son los padres de la criatura!

- Cuarenta años, la madre que lo parió…

- Como todo lo que él hace, nos sorprendió. Aunque lo esperábamos a mediados de diciembre, él quiso venir un mes antes, sin previo aviso. Cuarenta años han pasado y aún recordamos  ese día con todo detalle, el viaje en el taxi de Segundito a Calatayud, un hospital de los años cuarenta con pocos recursos, pero lleno de gente maravillosa que nos hizo sobreponernos al susto.

Nació muy pequeño, casi no tenía fuerzas ni para comer, pero como buen bilbilitano tomó impulso y en pocos meses era un bebé regordete y muy risueño.

- Y de pequeñito… ¿Ya apuntaba maneras el chiquillo? Y con su hermana, Alba…

- Era un niño avispado, juguetón y muy abierto, pero también un trasto, no podías perderlo de vista, lo mismo se bañaba en aceite de oliva que se afeitaba o arreglaba la moto del vecino con la ropa limpia.

Pronto nos pidió un hermano para jugar y se lo trajimos, pero  fue una decepción, "es muy pequeño y, además, una niña. Yo lo quería para jugar al football", fueron sus palabras al ver por primera vez a Alba. Pero se convirtió en el hermano mayor y se entendieron bastante bien.

- ¿Tuvo Fran alguna influencia vuestra para estudiar periodismo?

- Desde muy pequeño nos escribía poesías para felicitarnos en nuestros cumpleaños e inventaba historias para contarlas a los primos pequeños, que lo esperaban con ansiedad cuando íbamos a Granada. Al entrar al Instituto tuvo la suerte de dar con unos profesores  con los que realizó su primera labor periodística " Entre clase y clase" y en ese momento decidió que iba a estudiar periodismo.

- Seguro que desde muy pronto ya se expresaba bien… ¿Recordáis su etapa en el colegio?

- En el colegio fue muy aplicado y su primera maestra, Doña Maruja, se maravillaba de su imaginación cuando le explicaba lo que había dibujado.

- Inquieto y emprendedor, Fran.

- Es una persona muy participativa, se apuntaba a todo, football, teatro, taekwondo, mecanografía,...pero su pasión, ser portero y de la Cabaña.

- Portero del Arcóbriga, cucaracho empedernido, muy de su pueblo…

- Para Fran su pueblo, sus gentes y sus tradiciones han sido muy importantes. Contaba los días para que llegaran las fiestas y las disfrutaba muchísimo.

- Si tuviéramos que darle un Jalón de Plata… ¿Cuál sería su mayor mérito?

Nosotros no le damos ningún Jalón de Plata; él es nuestro Jalón de Plata.

- ¿Y alguna vez se os ha pasado por la cabeza decirle “hijo esto del Alto Jalón es una locura”?

- Es una persona muy inquieta y le gusta explorar en sitios diferentes y ponerse nuevos retos. Las circunstancias le han traído de vuelta a su pueblo y, desde éstas, ha comenzado otro camino que esperamos le lleve a ser feliz y le traiga muchas alegrías.


   Los padres del Alto Jalón, María José y Andrés, ¡casi na!

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POR
Antonio de Benito,
 13 ago

A mi amigo Pepe Cabrera; el sol de cada amanecer y el viento, sea gélido o cálido, nos trae tu recuerdo, cariño y amistad. Los personajes de esta novela son totalmente ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera asociación del lector. El lenguaje usado es el propio de las novelas del clásico género novela del oeste. No recomendado para menores de 16 años. (leer más)

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