SALUDOS DESDE BENAMIRA

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Ante todo me voy a presentar ante ti, pequeño o gran lector/a. Hace años, 35 concretamente, mis padres tuvieron la suerte (o desgracia) de tenerme y llamarme Fernando, nombre poco currado la verdad pues además de repetirse en seis o siete reyes, da la “casualidad” que también es el nombre de mi padre, es decir, que ya nada más salir no hubo mucha imaginación al verme. No me quiero imaginar como me engendraron, pues si ni el nombre de curraron lo mismo esto fue un “aquí te pillo, aquí te mato”. Para los que me conocéis podéis juzgar vosotros mismos el resultado.





Esta falta de imaginación hizo que en mi pequeño, pero grandioso, pueblo de Benamira se me conociera como Fernandito y en algún que otro lado, debido a la misma coincidencia, como “Nano”, lo cual provocó un buen día que en esto de subirse a un escenario y contar cuatro chorradas se me conociera como “Fernandito Nano”. Como veis lo de la falta de imaginación pasa de padres a hijos …





Y en estas estamos. Hace unas semanas Fran (inocente él) me propuso que os hiciera una crónica de como se ve la vida siendo el único habitante de Benamira -aquí puede incluir el lector a su pueblo también- y, si pudiera ser, de forma un poco “chorra”, cosa que auguramos que se nos dará de lujo pues otra cosa no, pero en eso somos expertos.





El ser el único habitante todo el año implica llevar una vida algo diferente al resto, que no es que sea ni mejor ni peor, pero ahora que llega agosto y con ello la época estival en que este y nuestros pueblos se convierten por unas semanas en algo así como la Puerta del Sol de Madrid un 31 de diciembre a las 23:47 pues claro, te requieren ciertos cambios en tu modo de vida habitual.


El primero de ellos está claro: gente con quien hablar. Las frases de cada uno, además, son bastante definitorias para saber desde la lejanía si una persona viene en verano o en cambio está todo el año aquí. Por ejemplo, frases típicas que se puede encontrar entre los “visitantes” (que no dejan de ser hijos e hijas del pueblo, no se os olvide) son: “bueno qué tal el invierno por aquí?”; “Veo que esta farola seguís sin cambiarla”; “oye que ya estás tú aquí todo el año podrías hacer un poco más por el pueblo o que”. 


Ya veis, se piensan que estás aquí todo el año viviendo del aire, y eso que viendo mis orejas todo sería proponérmelo (de este tema ya hablaremos en otro momento). En cambio la frase que no falla nunca entre los que estamos todo el año (en este caso el que está todo el año) es una frase concisa, clara, que no deja lugar a dudas, diríamos que hasta fulminante según en que tono se diga, incluso desgarradora si llega el caso para esa persona que vuelve a su pueblo con toda la ilusión del mundo y que lleva esperando ese momento desde septiembre del año anterior y no es otra que: “bueno, y cuándo os vais?”; que dicha así la frase puede parecer hasta borde pero nada más lejos de la realidad, todo es por saber quien está o no por si viene algún político de la junta o el gobierno en estos días preocupándose por como nos van a estos pueblos y se nos va pasar el avisarle para que los reciban entre vítores. Esto sabemos que con Froilán no pasaría.



Esto de tener “el copón de gente “ en el pueblo implica que la tranquilidad pasa un lado y haya momentos de estrés, como por ejemplo con la llegada de la panadera a la plaza, que la


llamamos panadera porque sabemos que hace pan, pero esa furgonetilla parece el Carrefour express de todo lo que lleva.



Esto y otras cosas lo iremos ampliando en futuras crónicas, pues hoy me propuse presentarme y, total, el pan y el “estrés” lo vamos a tener todo el mes de agosto altojaloneros, así que sin más me despido por hoy que ya bastante turra os he dado y para no decir nada. Un abrazo!

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Antonio de Benito,
 13 ago

A mi amigo Pepe Cabrera; el sol de cada amanecer y el viento, sea gélido o cálido, nos trae tu recuerdo, cariño y amistad. Los personajes de esta novela son totalmente ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera asociación del lector. El lenguaje usado es el propio de las novelas del clásico género novela del oeste. No recomendado para menores de 16 años. (leer más)

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