La villa altojalonera-soriana de Medinaceli celebra su 17º aniversario de una ambiciosa apuesta cultural: la Fundación DEARTE, que desde su apertura en 2008 en el Palacio Ducal ha impulsado más de 350 eventos y más de 200 exposiciones, atrayendo a cerca de 180.000 visitantes. Nacida con la misión de frenar la despoblación rural y dar visibilidad al arte contemporáneo, hoy destaca como un motor de cultura, comunidad y dinamización turística.
A las 20 horas de un 28 de agosto, pero de 2008, el Palacio Ducal, consolidado y con una reforma basada en la arquitectura efímera -ha durado ya casi dos décadas-, abría sus puertas al público... y ya no volverían a cerrarse. “Celebramos nuestro XVII aniversario, reafirmando nuestro compromiso con la difusión, la valorización y la promoción del arte contemporáneo en el territorio”, afirma Miquel Tugores, presidente de la Fundación. Su impulso ha convertido este edificio histórico en un centro cultural de referencia más allá de la provincia de Soria.
Hasta 2008, el Palacio Ducal —una monumental joya renacentista declarada Bien de Interés Cultural— estaba recién consolidado en lo estructural, pero mantenía un notable estado de abandono. En la memoria de Miquel Tugores se encuentra su primera visita al que hoy es el escenario patrimonio más importante de toda nuestra comarca y de toda la provincia de Soria. "Estaba lleno de vegetación", recuerda Tugores de aquella visita en la que, a pesar de eso, se enamoró del lugar y lo vio, proyectando al futuro, tal y como nuestros ojos pueden verlo hecho realidad hoy en día.
"Esto podría ser un gran espacio cultural para el pueblo", le dijo Miquel al alcalde tras la visita. Fue entonces cuando el alcalde, por entonces Felipe Utrilla, lanzó una frase en forma de guante que marcó el inicio del proyecto: “Sí lo quieres arreglar a tu costa, te lo dejamos. Firmamos un convenio”. Con ese permiso simbólico pero decisivo, Miquel Tugores asumió el reto de rehabilitar el edificio invirtiendo recursos de la Fundación.
La visión inicial incluyó intervenciones rápidas, funcionales y de carácter efímero: limpieza del patio, acondicionamiento del acceso, instalación de estructuras ligeras y adaptaciones temporales para permitir la celebración de eventos durante los meses templados. La rehabilitación aspiraba a devolver vida al palacio con medios modestos pero efectivos.
Estas respuestas arquitectónicas —enérgicas y pragmáticas— fueron esenciales para consolidar el uso cultural del Palacio. Abrirlo al público el 28 de agosto de 2008 fue el resultado visible de ese trabajo inicial: remodelaciones ligeras, disciplina organizativa y compromiso con la comunidad. Al día siguiente, el edificio ya estaba listo para acoger exposiciones y actividades de diversa índole.
Posteriormente, la instalación de la cúpula acristalada vendría a resolver el principal obstáculo climático: habilitar el patio como un espacio protegido y operativo durante todo el año. Pero ese fue un paso posterior, consolidando definitivamente el proyecto cultural que nació en aquellos primeros meses de activismo y entusiasmo local.
Uno de los hitos más destacados fue la instalación de una cúpula protectora sobre el patio renacentista, culminada entre finales de 2010 y principios de 2011. Esta estructura —diseñada por la empresa por Xavier Vitoria e instalada por Metálicas Los Linajes— cubre el patio, sumando 460 m² de espacio útil sin alterar su integridad arquitectónica. El proyecto supuso una apuesta valiente por fusionar solución arquitectónica y sensibilidad patrimonial.
La cubierta se compone de cuatro sectores esféricos adaptados con precisión a la geometría irregular del patio. En total pesa 22,3 toneladas, con capacidad para soportar sobrecargas locales de hasta 65.000 kg. La intervención tuvo un coste aproximado de 160.000 euros, coste inicialmente adelantado por la propia empresa, que lo hizo en condiciones ventajosas, mientras se completaba la recaudación mediante donaciones de particulares, visitantes y empresarios sorianos comprometidos con la iniciativa. Este gesto reflejó una fuerte implicación local en el proyecto cultural.
El día de la instalación se convirtió en un acontecimiento colectivo. En apenas 20 minutos, una potente grúa elevó la estructura metálica hasta situarla sobre el patio, entre aplausos, campanadas e incluso cohetes ceremoniales. La grúa izó la “telaraña de metal” fijada con cuerdas tensadas desde el suelo, mientras los técnicos alineaban con precisión hasta 200 piezas distintas para encajar el conjunto —cada una adaptada a una geometría específica del patio—, ya que el claustro no es cuadrado, sino de forma irregular.
La instalación generó un gran revuelo. Vecinos, visitantes de Madrid, Barcelona y Bilbao, miembros de DEARTE y el equipo de Metálicas Los Linajes presenciaron cómo el cielo del patio se convertía en techo funcional. La obra fue un símbolo de cómo la modernidad puede complementar sin restar al patrimonio, transformando un espacio limitado por el clima (con inviernos fríos y precarios) en un ámbito usable durante todo el año.
Con la cúpula, el Palacio Ducal incorporó 460 m² adicionales de superficie útil, lo que permitió convertir el patio en un espacio cubierto versátil para conciertos, conferencias, exposiciones y eventos de gran envergadura, todo ello sin restar protagonismo a la noble arquitectura del patio. El arquitecto, Xavier Vitoria, regaló el proyecto a la Fundación DEARTE, y del montaje, queda una factura de 60.000 euros que DEARTE no ha podido afrontar. Así y todo, Metálica Los Linajes sigue mostrando su solidaridad con DEARTE, mientras la Casa Ducal, propietaria del espacio, consideta que esta obligación corresponde al titular de la concesión, el Ayuntamiento de Mediaceli; y por su parte, DEARTE sigue buscando la implicación de instituciones como la Diputación de Soria y la Junta de Castilla y León para finiquitar el último pago.
Tras esto, el escultor Agustín Ibarrola fue invitado a concebir un proyecto artístico para iluminar y “decorar” esta cúpula, un plan bautizado por la prensa como “La Sixtina de Medinaceli”. Aunque finalmente no obtuvo el respaldo de la Casa Ducal y no se pudo realizar, el propio Ibarrola consideraba esa propuesta como un potencial impulso cultural de gran alcance para Medinaceli y Soria. Como señalaba Tugores, "una obra tan grande y singular habría dado la vuelta al mundo y convertido a Medinaceli en referente mundial del arte".
Para rendir homenaje a su legado, en marzo de 2024 la Fundación organizó la exposición Agustín Ibarrola – La Sixtina de Medinaceli, que reunió obras de 26 escultores (12 vascos y 14 internacionales) inspiradas en la visión naturalista y el compromiso social del artista.
Desde sus inicios, la programación de DEARTE ha crecido sin pausas. En estos 17 años se han celebrado más de 200 exposiciones de arte contemporáneo en disciplinas variadas como pintura, escultura, fotografía, instalación o videoarte. Esa riqueza temática es uno de los ejes de identidad del centro: entre sus muros han convivido figuras ya reconocidas —como Agustín Ibarrola— junto con artistas emergentes que encontraron en el Palacio Ducal un trampolín para su proyección.
Miquel Tugores ha declarado en múltiples ocasiones su compromiso con impulsar el talento joven, ofreciéndoles un espacio donde dialogar con maestros ya consagrados. Esta filosofía se ha materializado, por ejemplo, en la Feria DEARTE, que promueve artistas menores de 35 años, y en premios como Un Futuro DEARTE, que ha impulsado carreras de nuevos creadores.
Más allá del arte plástico, la programación se ha diversificado en festivales y ciclos de gran repercusión: Conciertos de Palacio, junto con festivales como Medinaceli Lírico (ópera), Jazz, Folk, Música Antigua, Teatro y Cine, algunos surgidos incluso durante la pandemia para mantener viva la cultura local.
Un hito a la par que un reto, el de poner en marcha cada año siete grandes festivales, para el que la Fundación DEARTE cuenta con un equipo de siete directores al frente, todos ellos reconocidos profesionales en sus respectivos ámbitos. “Los siete directores no solo no cobran, sino que en muchos casos afrontan ellos mismos parte de los costes”, subraya Miquel Tugores, agradecido por su compromiso.
El cine tiene como responsable a Pedro Estepa; la música antigua, a Eduardo Paniagua; la lírica al tándem formado por Virginia Gardyn (concurso de canto) y Federico Figueroa; el teatro bajo la dirección de Íñigo Santacana; el folk con Ignacio López; y el jazz, que este año incorpora a Trinidad Jiménez como nueva responsable. Ninguno de ellos es soriano, lo que, en palabras del presidente de DEARTE, demuestra la capacidad del proyecto para atraer talento y solidaridad cultural desde fuera de la provincia.
En 2022, la oferta cultural de la Fundación se enriqueció con la apertura de La Maison d’Eros, un espacio singular consagrado al arte erótico en el medio rural, ubicado en una casa del siglo XIX reformada por el arquitecto Carlos Arroyo y Tugores. Este "ágora" atraviesa la historia de la sexualidad humana, desde el arte prehistórico hasta propuestas contemporáneas, pasando por esculturas, pintura, videoarte y una experiencia sensorial completa que incluye un perfume creado ex profeso.
Con obras de más de 60 artistas contemporáneos, entre ellos creadores como Fernando Mignoni, Adelaida Murillo, Joan March o Daniel Garbade, La Maison d’Eros ha sido descrita como el único ágora de arte erótico en el medio rural del mundo, un espacio transformador, provocador y profundamente poético.
La Fundación DEARTE ha sido reconocida en varias ocasiones por su labor innovadora y compromiso cultural. En 2022 recibió el Premio FUNDOS a la Innovación Social Privada, dotado con 5 000 €, otorgado por su contribución al desarrollo territorial a través del arte contemporáneo en un entorno afectado por la despoblación. En 2021, y también en 2023 junto al Ayuntamiento de Monteagudo de las Vicarías, fue galardonada con un Jalón de Plata en la categoría de Cultura por impulsar la transformación de la comarca.
Hoy, la Fundación DEARTE es mucho más que un centro expositivo: es un espacio vivo de creación, reflexión crítica y encuentro entre generaciones. Medinaceli ha trascendido su condición de villa histórica para erigirse como un referente cultural de alcance provincial, nacional e incluso internacional.
Certámenes como Medinaceli CINE – Muestra Internacional de Cine de los Territorios Despoblados del Mundo, dirigida por Pedro Estepa, han sido plataformas únicas para visibilizar la despoblación global desde el arte audiovisual, incorporándose a redes como La Mesta, lo que refuerza su proyección dentro del circuito rural de festivales cinematográficos de España.
Por su parte, el ya consolidado Festival Medinaceli LÍRICO ha alcanzado prestigio internacional. Incluso la BBC se fijó en esta actividad ya en sus comienzos. Su duodécima edición en 2025 arrancó con la Gala de entrega de premios del concurso de canto “Un Futuro DEARTE”, que atrae también desde hace doce años el talento emergente de todo el mundo y convoca a medios especializados y público exigente.
Cada año, más medios nacionales ponen el foco en las actividades de DEARTE, subrayando cómo la cultura desde el medio rural consigue atraer a miles de visitantes.
Paralelamente, la fundación impulsa una ambiciosa expansión cultural en Monteagudo de las Vicarías, con el proyecto de convertir la casa natal de Leonor Izquierdo en un centro artístico (galería, museo, librería) y transformar la localidad en la primera "Town Art" de España. El plan incluye residencias artísticas, murales y exposiciones escultóricas en el entorno del castillo, todo ello en marcha mediante una campaña de micromecenazgo que supera ya los 1.500 € iniciales en solo unos días, con un objetivo superior a los 100.000 €.
A pesar de la proyección y el prestigio alcanzados, Miquel Tugores insiste en la necesidad de un mayor respaldo institucional para consolidar el proyecto. Señala que la Fundación ha vivido 17 años con presupuestos muy ajustados, dependiendo en gran parte de donativos privados, apoyos espontáneos y el esfuerzo del Club de Amigos. Reclama un compromiso más decidido por parte de la Diputación y de la Junta de Castilla y León, ya que considera que un proyecto cultural que ha convertido a Medinaceli en referencia internacional no puede sostenerse únicamente con voluntarismo. “Cultura y repoblación son nuestras máximas, pero sin un apoyo económico estable corremos el riesgo de quedarnos en la cuerda floja”, advierte.
Tugores subraya que su empeño ha sido siempre el de dinamizar la economía y el turismo cultural en la comarca, pero recuerda que incluso festivales como el Lírico o la Muestra Internacional de Cine afrontan costes muy elevados que no se compensan sin ayudas firmes: “no conozco otra vida, nunca he manejado grandes presupuestos, pero es imprescindible que las instituciones vean la oportunidad y apuesten de verdad por este motor cultural”.
Miquel Tugores, presidente de la Fundación, lo ha explicado con claridad: “Reafirmamos nuestra misión de contribuir al desarrollo local y nuestro empeño de ser un referente cultural y dinamizador no solo de Medinaceli, sino también de Soria”.
Así, con apenas 600 habitantes, esta villa soriana del Alto Jalón se ha convertido en un escenario de diálogo entre arte, patrimonio y comunidad. Su mensaje es tangible: frente al olvido y la despoblación, la respuesta es cultura, creación y visión. DEARTE no solo mira al futuro: lo construye con ambición y audacia, desde el corazón de la España vaciada.
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