CIRILO Y LA LUZ-VELILLA DE MEDINACELI -1900-1903

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Siempre me fascinó ese lugar donde el Jalón y el Río Blanco juntan sus aguas. Quizás por la de veces que mi abuela me decía aquello de: “El Jalón lleva la fama, pero el Río Blanco lleva el agua”. Como descendiente de batanero, sabía muy bien de lo que hablaba. Velilla y los molinos del Rio Blanco iban a ser los grandes protagonistas de la llegada de la luz eléctrica a la zona.

Los inicios de la industria eléctrica en Velilla coinciden casi en el tiempo, con un hecho triste y luctuoso, que una bonita cruz nos recuerda muy cerca del pueblo, la llamada cruz de Cirilo. Cirilo López Ballano, era un joven de 16 años, venia con su pollina, parece que de vuelta al pueblo. Sobre las tres de la tarde un rayo, o chispa como se decía entonces, acabó con su vida y la de la pollina, aquel 15 de julio de 1901.

Poco más de un año antes de la muerte de Cirilo, unos hombres llegaban a Velilla para comprar dos molinos que el desdichado muchacho conocía muy bien. Pero antes nos vamos a Sigüenza para buscar el contexto histórico.

Hacia mediados del mes de abril de 1898 los vecinos de Sigüenza estaban indignados. Solo unos cuantos comercios disponían de luz eléctrica y seguían con el petróleo. Parece que la fábrica de luz utilizaba carbón, pero era de muy mala calidad y producía un olor pestilente. El domingo 19 de febrero de 1899 llegaba la luz a Sigüenza desde la fábrica de luz del señor Pedro Moreno, el del carbón pestilente.

Pronto se vio la necesidad de buscar una solución hidráulica al problema, pero el Henares a su paso por Sigüenza no daba la talla. A finales de 1899, principios de 1900, una sociedad eléctrica de Sigüenza compra dos molinos en el término de Velilla de Medinaceli. En dicho pueblo, hay un salto de 200 caballos de fuerza, para abastecer de luz a Medinaceli y Sigüenza. La sociedad eléctrica “la Chorronera”, también conocida como Sociedad Eléctrica de Velilla, tendrá vigencia hasta marzo de 1967, cuando es absorbida por Eléctrica de Guadalajara. Pronto hubo una guerra de precios entre la Eléctrica de Velilla, que suministraba a 1,5 pesetas por lámpara de cinco bujías, frente a las 2,75 pesetas de la Eléctrica de Sigüenza, dando lugar a una guerra sin cuartel que duró casi veinte años para ver quien se quedaba con el alumbrado de Sigüenza. Por razones obvias, los seguntinos estaban de parte de la sociedad velillense.

Para 1898 los vecinos del cercano Maranchón, concretamente Eladio Albacete, proyectaba dar luz al pueblo con máquina de vapor. El 17 de noviembre de 1903 llega la luz a Maranchón. Después de cantar en la iglesia un solemne TE DEUM, tuvo lugar la bendición de la maquinaria, apadrinada por la hija del señor alcalde, Pilar Bueno. Los aparatos eléctricos recibieron los nombres de Triunfo, Emilia y Victoria. Hubo música a cargo de la banda municipal y refrigerios varios. Mención especial merece el pueblo de Úrex, fue de los primeros, entre los pueblos más pequeños del país, en tener fluido eléctrico.

Comentaba Cesar Ridruejo, sobre sus experiencias en las Tierras Altas de Soria: “El primer día  de tener luz eléctrica en casa, me mandó mi madre que apagara la luz y yo fui corriendo a soplar a la bombilla, para que se apagara”. Diría que lo de soplar a las bombillas para que se apagara luz debió ser la regla y no la excepción.

Generalmente,  la llegada de luz a las casas consistía en una bombilla situada en las cocinas. Los mayores la veían con mucho recelo, “cosas de brujas”, decían. En Luzaga (Guadalajara), causaban terror las bombillas desde que el Tío Mamerto tocó los cables con las manos mojadas y casi se queda tieso. El terror se apoderó de las gentes, no había humano que se acercase a las bombillas, aunque estuvieran apagadas. Cosas de la luz.

Los dueños de las fábricas de luz gozaban de gran prestigio y respeto. Había que tenerlos contentos, no fuese que se mosqueasen y nos dejaran a oscuras. En las fiestas de Arcos de 1902, el “amigo Víctor" (y tan amigo), el dueño de la luz,  dio luz gratis en la plaza para iluminar el baile. Todo un detalle para que tu chico o tu chica no se perdiese entre la multitud y acabase bailando vaya usted a saber con quién. El detalle del “amigo Víctor” cobra más valor si tenemos en cuenta que el precio de la luz ya estaba disparado. La luz nunca fue barata y más de un siglo después la cosa no ha mejorado.

Sabes Cirilo, si no te hubieses ido tan pronto, hubieras visto como la luz llegaba a tu pueblo. A principios de 1903 se estaban realizando los trabajos y parece que ese mismo año tuvisteis luz. Me contaron que la luz y fuente se inauguraron a la vez. Los velilleros, fiesta doble, agua y luz.

La muerte de Cirilo supuso una gran oscuridad emocional para las gentes de Velilla. Seguramente para alguno de mis ancestros con raíces en este pueblo. De hecho, eres el único velillero al que se le recuerda fuera del cementerio. Pero el río de tu pueblo, el de tu infancia, quizás el de tus juegos y quien sabe si el de tus baños, se confabuló. Como si de una metáfora de la vida se tratase, el Rio Blanco llevó la luz y la alegría a Sigüenza, Alcolea, Maranchón, Bujarrabal, Medinaceli, Salinas, Arbujuelo, Sagides… y en su unión con el Jalón, en la fábrica de luz de Somaén, a Taroda, Aguaviva, Arcos, Somaén y un largo etc.

Quizás algún día se ponga en valor el papel histórico de Velilla y el Rio Blanco en la llegada de la luz al Alto Jalón y Guadalajara. 

   LA PRIMERA FOTO-SOMAÉN 1864
   NUESTRO QUERIDO COMANDANTE-IRUECHA 1846
   UNA BONITA HISTORIA DE AMOR-ARCOS 2018.
   MAS ALLÁ DEL MISSISSIPPI-ATECA, MOROS Y VILLALENGUA 1891,1892.

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Fran
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Fran Álvarez,
 25 oct

Como devorados por un monstruo consumista, el "usar y tirar" nos ha ido comiendo terreno y el planeta ahora nos pide una tregua. Está gritando la Tierra por un retorno del hombre a la vida rural y desde aquí, con los brazos abiertos, pedimos que se pongan los mimbres para que ese retorno sea efectivo, ordenado, sostenible y duradero. Y mientras pedimos, hacemos. (leer más)

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