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El ferrocarril ha podido ser seguramente uno de los factores que más han impulsado al pueblo de Arcos de Jalón. Gracias a la construcción a mediados del siglo XIX de la línea Madrid-Zaragoza, que posteriormente acabó siendo la línea Madrid-Barcelona, convirtiéndose Arcos en el principal depósito y taller de locomotoras de vapor.

La gran importancia que adquirió este espacio trajo consigo casi 500 trabajadores dedicados al ferrocarril, llenando el pueblo de vida incluso hasta los 3000 habitantes en su mejor época. Algunos de los puestos de trabajo podían ser: Jefe de estación, factor de circulación, taquillas, mozos de tren, peones, avisadores, electricistas, lampareros, entre otros.

La estación de Arcos existe tal cual era, pero, sin embargo, sus alrededores han cambiado totalmente. Existía un depósito de máquinas donde se almacenaban todas las locomotoras que por allí pasaban y otro edificio cercano a él correspondiendo con los talleres. El jefe de estación vivía en el lugar. Los factores de circulación se encargaban de dar la salida con un banderín rojo y un punto, mientras que las taquillas eran para despachar los billetes.

Donde ahora encontramos la pista de Pump Track era donde se localizaba un muelle de mercancías. Una vez al mes llegaba a Arcos un tren reconocido como “Economato” que correspondía a una especie de tienda de ultramarinos con buenos precios al que acudía la gente para comprar.

Otros oficios que existían en la estación eran los responsables del cambio de vía junto con la existencia de una torre elevada, más o menos situada donde se encuentra actualmente la locomotora Mikado, controlando desde allí por donde debía circular cada tren, ya que entonces había unas 8 o 10 vías útiles. En el paso a nivel también había una guarda barrera, encargada de bajar o subir la barrera a la orden del factor de circulación y que vivía en la casita colindante que aún existe.

En frente de la estación, en lo que sería actualmente la calle ferrocarril y sus chalets, existía un edificio enorme que poseía varias viviendas en la parte superior, teniendo en su parte inferior el cuarto de agentes que era una especie de hostal al servicio eléctrico y el Gabinete Sanitario.

También existía una cantina y cada vez que llegaba un tren salían con una cesta ofreciendo refrescos por las ventanillas.

Se conoce que el ferrocarril llegó a Arcos de Jalón en febrero de 1863, construyéndose posteriormente la estación, creyéndose que la construcción de lo que sería el depósito y los talleres llegaría por el año 1874. Esta instalación del depósito era algo necesario que hacer para poder relevar las maquinas provenientes de Zaragoza por su calentamiento, antes de intentar subir a la meseta por el túnel de Torralba, alcanzando allí su punto de máximo ascenso.

Como curiosidad, se conoce que, en 1874, en la Tercera Guerra Carlista, se dejó incomunicada la línea al sacar todas las locomotoras que estaban estacionadas en el depósito de Arcos, convirtiéndose en una población muy pujante por aquel momento.

El primer depósito que hubo de la M.Z.A. desapareció en 1910, y no es hasta 1923 cuando se reabre un nuevo depósito de unas 12 y 14 locomotoras, devolviendo la importancia que dejó y requiriendo algunos servicios por el aumento de población, como por ejemplo el Casino Arcobrigense y su cine, abierto en 1924.  

Tras el desastre económico de la guerra civil en torno a 1941 y la desaparición de las compañías privadas de ferrocarriles se creó la estatal R.E.N.F.E. beneficiando al tráfico que pasaba por Arcos y añadiendo algunas locomotoras más. Poseyendo también 8 naves para el destino y la reparación de las locomotoras y dos cisternas de agua con la capacidad de 500 m3 además del resto de edificios mencionados anteriormente.

Entre 1955 y 1958 comienza una importante transformación llegando al paso de tracción de vapor por fuel-oil reduciendo gran parte del personal de carga y descarga del carbón y del encendido de locomotoras. Además, se inauguró un nuevo túnel para subir a la meseta en 1959 y como las locomotoras tenían una gran capacidad de combustible podían hacer viajes de Zaragoza a Madrid sin tener que ser relevadas ni calentarse, lo que supuso el comienzo de la gran decadencia para el éxito que tuvo el ferrocarril en la villa.

Algunas anécdotas que seguro, los que seáis de la zona conoceréis, es aquello que me cuentan que hacían los jóvenes a la llegada del tren que transportaba remolacha azucarera, en cuanto este tren paraba en la estación podría ser asaltado por algunos niños y adolescentes para comerse alguna que otra. O también conoceréis esa costumbre de poner entonces las pesetas en lo que sería el rail de la vía para esperar a que el tren pasase sobre ella y luego correr en su busca y comprobar cómo se ha aplanado.

Y, por último, para todo aquel que no la conozca, la máquina que veis a mi espalda en la fotografía se trata de una de las 217 Locomotoras reales que aún se conserva en torno a la estación de Arcos de Jalón, construidas en España entre 1954 y 1955 siendo ésta cedida por el Museo de Ferrocarril de Madrid para conservar este recuerdo, ya pasado, de lo que fue el ferrocarril para Arcos, recibiendo el nombre de la Mikado.



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ARTÍCULO DEL DÍA

Toñete
POR
Antonio de Benito,
 26 nov

Un año, día tras día al pie de los cañones informativos. A veces, con chaleco antibalas y otras, a pechos descubiertos. Unos días coloridos, algunas tardes grises y, sobre todo, muchas horas de trabajo. Un año en el que Fran, “el del Alto Jalón”, nos ha regalado su esfuerzo y talento a partes iguales. (leer más)

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