CAMACHO

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Cuando un pueblo tiene una buena población los negocios de alrededor suelen corresponder de la misma forma. Las tiendas son una parte esencial para dar vida a un pueblo. Es el punto de encuentro de muchos vecinos y acudir a estos locales cuando surge la necesidad, sin tener que salir fuera para buscarlo en las ciudades puede dar muchas comodidades.

Arcos de Jalón también ha abierto, cerrado y mantenido muchas tiendas a lo largo de su historia y hoy, centrándonos en el sector más textil, hablamos de una tienda que adquirió una gran importancia para el pueblo entre otras.

La tienda Camacho estaba situada justo enfrente de la Iglesia, formando parte de la plaza hasta finales del siglo XX, cuando comenzó su traslado a un local situado en lo que sería la parte “moderna” del pueblo, muy próximo a la estación de tren. Algunas personas me comentaban que la zona en la que se encontraba el antiguo Camacho empezaba a ser una zona algo alejada del centro del pueblo y de donde se empezaron a desarrollar otros negocios y actividades.

Se convirtió en una de las tiendas dedicadas al sector textil, entre otras cosas, bastante importante. En un principio contaba también con sastrería para poder confeccionar, arreglar o vender directamente algunas prendas de vestir a medida y de forma artesanal de caballero y, ocasionalmente, también de señora.  Junto a ello continuaba el resto de la tienda poseyendo mercería para tareas de costura u otras labores con hilo, alfileres, botones, etc. También toda la parte de lencería, ropajes de camas, ropa de confección, jerséis, batas, faldas e incluso un apartado de perfumería. En su parte baja se encontraba la zona del almacén y muchos me recuerdan lo bonita que era la balconada que poseía la tienda en su parte superior.

La importancia de esta tienda, a aparte de por el éxito que me cuentan que tuvo entre los vecinos, se puede apreciar en el hecho de que era una tienda a la que acudían otras pequeñas tiendas, incluso de otros pueblos, para comprarles parte de la mercancía que pretendían luego vender. Algunos de estos pueblos solían ser de la zona, como por ejemplo Alconchel, Maranchón o Aguilar entre otros.

Por regla general, los empleados de la tienda solían ser mujeres, pero también trabajó algún hombre. Éstas solían llevar un atuendo de bata, en todas similar y con diferentes bolsillos en los que guardaban el bolígrafo, el metro o las tijeras para tenerlo a mano en el momento en que les fuera necesario.

Por desgracia, en muchos pueblos cada vez es más complicado que este tipo de tiendas y en general, muchos negocios antiguos resistan el paso del tiempo y la despoblación que conlleva. Sufren fuertes cambios en las costumbres de la sociedad que hacen que lo que un día tuvo un aguje grandísimo con el tiempo se convierta en algo habitual que al final desaparece por poder encontrarlo en otros lugares, normalmente de grandes superficies.





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